MasAgro impulsa la Agricultura Sustentable y presenta caso Oaxaca en el XLII Congreso Nacional de la Sociedad Mexicana de la Ciencia del Suelo (2018)

  • El fomento de la AC requiere de una visión no sólo sistémica e integral de los agroecosistemas, sino también de largo plazo, que integre a los actores de la cadena de valor que participan en los sistemas agrícolas de innovación bajo un enfoque de menú, pues esto permite su adaptación y adopción; y en Oaxaca MasAgro lo está logrando.

Con información de: Jaime Leal, gerente Hub PSUR.

6 de marzo de 2018.SUELOS

Texcoco, Edo. Méx.- En el marco del XLII Congreso Nacional de la Sociedad Mexicana de la Ciencia del Suelo, realizado en las instalaciones del Colegio de Postgraduados, Campus Montecillo, se presentó Jaime Leal, gerente del Hub Pacífico Sur, en representación de Bram Govaerts, representante regional del CIMMYT para América, y desglosó los logros de las tecnologías que el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) ha desarrollado y difundido por medio de MasAgro en el estado de Oaxaca de 2013 a 2016, a través del Hub Sistemas de Producción y Cultivos Asociados Pacífico Sur. Describió que estas actividades han permitido identificar los aprendizajes clave para que las prácticas sustentables como la Agricultura de Conservación (AC) se puedan implementar ampliamente en los diferentes sistemas agrícolas de Oaxaca, y con ello promover la sustentabilidad en sus tres dimensiones: económica, ambiental y social.

Las tres prácticas que soportan la intervención sistémica de la AC son el mínimo movimiento del suelo, la rotación de cultivos y la retención de residuos del cultivo anterior. Estas prácticas muchas veces son contrarias a lo que los productores realizan tradicionalmente, de ahí que existan varias posturas en contra o a favor de la AC como una alternativa para alcanzar la sustentabilidad en diferentes sistemas agrícolas, sobre todo al hablar de pequeños productores. El primer argumento de Leal fue pensar la AC no como la adopción de un paquete de tres principios, sino más bien como procesos de adaptación que contemplan las características agroecológicas y socioculturales de los contextos locales y que integran los conocimientos y las experiencias de los agricultores, así como las intervenciones promovidas previamente en relación con el manejo de suelos. Lo segundo fue la complejidad del sistema de AC para promoverla como una estrategia de mediano a largo plazo que se implementa paso por paso y que es complementada con soluciones tecnológicas de corto plazo que responden a demandas o necesidades urgentes de los productores. Finalmente, el tercer punto reconoce que la AC es una innovación que requiere del dominio del sistema (knowledge intensive), y, por ello, contar con la infraestructura que se promueve en el modelo de extensionismo del hub permite desarrollar, afinar, evaluar, validar, comparar, demostrar, capacitar y divulgar. La infraestructura base, por ende, facilita el desarrollo de redes de innovación en las que los productores cuentan en su proceso de aprendizaje tanto con el respaldo técnico, científico e institucional como con el emocional y social de otros actores clave en la innovación.

Con lo anterior, podemos mencionar que para el fomento de la AC se requiere de una visión no sólo sistémica e integral de los agroecosistemas, sino también de largo plazo, que integre a los actores de la cadena de valor que participan en los sistemas agrícolas de innovación bajo un enfoque de menú, pues esto permite su adaptación y adopción. De ahí que Paul et al., 2013, establezca en su investigación que la AC promueve cambios físicos, químicos y biológicos en el suelo y que estas prácticas pueden influir en su estructura al estar desarrollando un almacenamiento de materia orgánica e incrementado la actividad biológica, afectando la dinámica de los nutrientes dado que se estabiliza la fijación de carbono en el suelo, lo que se traduce finalmente en un incremento de la producción. Esto lo podemos observar tanto en plataformas de investigación como en módulos de innovación; por ejemplo, la plataforma de investigación de Santo Domingo Yanhuitlán, Oaxaca, en la que convergen las acciones colaborativas del INIFAP y MasAgro, ha demostrado de manera consistente desde 2012 que al incorporar los principios de la Agricultura de Conservación en sistemas agrícolas donde se emplean semillas nativas, se puede incrementar el rendimiento en temporal de manera significativa, alcanzando hasta 5.4 ton/ha, y también la plataforma de San Juan Cotzocón a 5.2 ton/ha.

En lo que se refiere a módulos de innovación, el ponente compartió cómo la AC como estrategia de corto plazo, en combinación con prácticas sustentables, ha incrementado consistentemente la producción de maíz. En este tema, el SIAP dijo que en 2017 la producción de maíz grano blanco para esta entidad es de 1.14 ton/ha, mientras que los trabajos en los módulos de innovación mostraron en 2013, 2014, 2015 y 2016 una producción promedio de 3.52 ton/ha, 3.04 ton/ha, 3.72 ton/ha y 3.69 ton/ha, respectivamente.

Finalmente, es importante indicar que el proceso de adopción de la AC en el estado de Oaxaca está basado en la adaptación de ésta y de un menú tecnológico que MasAgro promueve en la región a través del acompañamiento técnico, cuya base metodológica y de investigación se establece en el CIMMYT. La adopción de los principios de la Agricultura de Conservación, así como de las tecnologías e innovaciones que se derivan de ella, ha permitido un cambio de mentalidad en las diferentes comunidades del estado de Oaxaca, que hoy en día se encuentran en un nivel de innovación óptimo y en desarrollo, que se traduce en sistemas agroecológicos estables, confiables, resilientes y que —a su vez— convierten al productor en un gestor sistémico de la innovación agrícola basada en la AC, lo que no sólo se manifiesta como un beneficio económico, un mejor rendimiento y la conservación de recursos naturales, sino que también promueve el desarrollo social y humano de los productores.