Las prácticas de Agricultura de Conservación inciden en el incremento de materia orgánica. Resumen de operación de la plataforma Irapuato I

  • Emplear AC mejora la calidad del suelo por la adición continua de residuos orgánicos, que permite la recuperación de la estructura del suelo.

Por: Blanca Aidé Albarrán Contreras-CIMMYT, Simon Fonteyne-CIMMYT, Bartolo González Torres- despachos CYASA y Ernesto Solís Moya-INIFAP.

Enero de 2018.

Irapuato, Gto. - En la plataforma de investigación de Irapuato I se busca mejorar la rentabilidad y sustentabilidad de los cultivos de maíz y trigo, por tal motivo se comparan diferentes sistemas de labranza y fertilización. La plataforma se encuentra en una superficie total de 2 hectáreas dentro de las instalaciones del Distrito de Riego 011 en Irapuato, Guanajuato, a una altitud de 1720 msnm. El terreno forma parte de la región hidrológica Lerma-Chapala-Santiago, con un clima semicálido subhúmedo con lluvias en verano y con precipitación media anual de 450 mm.iiiii

La plataforma se estableció en 2011, y en 2013 se implementó un segundo año cero donde, de acuerdo con un levantamiento topográfico, se corrigieron los problemas de nivelación que presentaba la parcela y se reorientaron las camas.

Las variables que se han estado evaluando en la plataforma son:

  • Rotación de cultivos: maíz-trigo (MT)
  • Prácticas de labranza:
  • Labranza convencional con camas anchas (LCA), labranza en ambos ciclos.
  • Híbrido (H), camas anchas con labranza en OI - sin labranza en PV.
  • Camas permanentes anchas (CPA).
  • Camas permanentes angostas (CP).
  • Manejo de rastrojo: parcial (P), dejar (D)
  • Método de aplicación de la segunda fertilización: al voleo (V), enterrada en banda (B)

En la plataforma se tienen nueve tratamientos establecidos, los cuales se enlistan en la siguiente tabla.

Tabla 1. Tratamientos establecidos en la plataforma de investigación.

Captura de pantalla 2018 03 27 a las 16.01.09

Después de cinco años de trabajar la plataforma de investigación bajo el esquema de Agricultura de Conservación (AC), el porcentaje de materia orgánica de 0 a 20 cm de profundidad ha alcanzado 5.73% —en promedio— para los tratamientos con camas permanentes angostas (MT, CP, DD, B; MT, CP, DP, B y MT, CP, PP, B), 4.19% para los tratamientos con camas permanentes anchas (MT, CPA, PP, V; MT, CPA, PP, B y MT, CPA, DP, B) y 3.63% para la labranza convencional y el sistema híbrido (MT, LCA, PP, V y MT, H, PP, V) (fig. 1). Lo anterior nos indica que el empleo de camas permanentes angostas tiene un efecto directo sobre la degradación de los residuos orgánicos que se dejan en el campo y que este efecto se puede igualar al emplear camas permanentes anchas y dejando el rastrojo en ambos ciclos (5.64% en tratamiento MT, CPA, DD, B), por tal motivo, el tratamiento MT, CPA, DD, B es una opción viable cuando el productor no puede emplear camas permanentes angostas.

La diferencia en el contenido de materia orgánica entre el tratamiento MT, CPA, PP, V (3.41%) y el resto de los tratamientos de Agricultura de Conservación puede deberse al método de aplicación de la segunda fertilización, pues para que se lleve a cabo la descomposición del rastrojo es necesaria la presencia de nitrógeno. En el tratamiento MT, CPA, PP, V la fertilización se realizó al voleo y, por lo tanto, el nitrógeno queda de manera superficial en el rastrojo, lo que acelera su proceso de degradación, pero causa una menor producción de materia orgánica, mientras que en los tratamientos con fertilización en banda, el nitrógeno queda debajo de los residuos y se logra una mayor producción de materia orgánica.

Figura 1. Porcentaje de materia orgánica a diferentes profundidades por tratamiento (2017).

gggg

Una de las razones por las que al emplear AC se mejora la calidad del suelo es porque la adición continua de residuos orgánicos permite que se vaya recuperando la estructura del suelo que ha sido dañada, esto gracias a la actividad de los organismos presentes en éste; esta actividad provee nutrientes (nitrógeno, fósforo y azufre) al cultivo y contribuye a la renovación de la porosidad del suelo, por lo que puede almacenar y conservar más agua. La labranza convencional, en contraste, daña los organismos presentes y oxigena el suelo, lo que causa que la materia orgánica en él se degrade rápido.

El incremento de materia orgánica en el suelo se tuvo en los primeros 20 cm de profundidad, esto se debe a la profundidad que tienen los implementos agrícolas empleados para la incorporación del rastrojo y para la aplicación del fertilizante en banda. En las capas de 20 a 40 cm y de 40 a 60 cm no se observaron diferencias en el contenido de materia orgánica.