Aplicación de biofertilizantes al cultivo de maíz, una opción sustentable en el municipio de Villaflores

• La utilización de biofertilizantes permite la disminución de costos en fertilizantes químicos.

Por: Octavio Zárate, entrenador PIMAF Hub Chiapas.

24 de noviembre de 2016.

264 Fotografia 2 Nota 2Chiapas.- Los biofertilizantes o fertilizantes orgánicos son descritos como sustancias que mejoran la productividad del suelo a través de la acción de organismos vivos. Son productos con base en microorganismos benéficos (bacterias y hongos) que viven asociados o en simbiosis con las plantas y ayudan a su proceso natural de nutrición, además de ser regeneradores de suelo. Estos microorganismos se encuentran de forma natural en los suelos que no han sido afectados por el uso excesivo de fertilizantes químicos u otros agroquímicos que disminuyen o eliminan dicha población.

En el estado de Chiapas anualmente se siembran aproximadamente 650,000 hectáreas bajo condiciones de temporal (ciclo agrícola PV), con un rendimiento promedio de 3.17 toneladas por hectárea. De manera general los productores de la comunidad Guadalupe Victoria, del municipio de Villaflores, Chiapas, siembran en terrenos con topografía plana y laderas. La mayoría aplica fertilizantes químicos en diferentes cantidades dependiendo de sus recursos económicos o de apoyos gubernamentales que se otorgan a través del Programa de Incentivos a la Producción de Maíz y Frijol (PIMAF) en el estado de Chiapas.

Gracias a la disposición del productor Hernán Cruz Ramos, se dio seguimiento a una parcela con superficie de 1 hectárea, la cual fue sembrada el 13 de noviembre del 2015 con el híbrido Pionner doble propósito. Dicha parcela está ubicada en la latitud 16.445986° y longitud -93.132706° en el ejido Guadalupe Victoria, municipio de Villaflores, y en ella se realizan innovaciones que les permitirán a los productores mejorar prácticas agronómicas sustentables en la producción del cultivo de maíz mediante la aplicación de biofertilizantes como complemento de la fertilización química. Los productos utilizados se basan en hongos (micorrizas) y bacterias (Azospirillum).

En la primera fertilización se aplicó todo el fósforo y potasio y la mitad del nitrógeno. El resto del nitrógeno se aplicó en la segunda fertilización a los 15 y 40 días después de la siembra. El método de aplicación fue mateado y enterrado, con 1.5 litros de micorriza y 1.5 litros de Azospirillum a pie de mata con bomba aspersora manual a los 10 y 20 días después de la siembra.