Sanjaya Rajaram llama a técnicos a atender los retos de la agricultura de cara al 2050

Por: Carolina Domínguez. Intensificación Sustentable del CIMMYT

275 n1Edo. de México.- Con más de 150 personas conectadas en línea, Sanjaya Rajaram, Premio Mundial de la Alimentación 2014, realizó la conferencia en línea “Respuesta global requerida para lograr los objetivos de desarrollo sostenible y cambio climático”, en el marco del cierre de las actividades del acompañamiento técnico del proyecto PIMAF. En esta conferencia destacó la tasa global de fertilidad, el cambio climático, la tierra cultivable disponible en el mundo y el acceso de los pequeños productores a semillas mejoradas, como algunos de los retos que la agricultura debe enfrentar con miras al año 2050.

La conferencia en línea se llevó a cabo este 17 de marzo desde las instalaciones del CIMMYT en Texcoco, Estado de México, donde el doctor Sanjaya Rajaram, mexicano nacido en India, dedicó una hora y media a explicar los retos más importantes que hoy en día enfrenta la agricultura, e invitó a todos los actores (gobierno, instituciones y productores) a sumarse en un esfuerzo conjunto para mitigar los efectos del cambio climático y comprometerse al cuidado y sanación del suelo.

Sanjaya Rajaram afirmó que actualmente la tasa global de fertilidad (TGF) es de 2.5, muy alta para lograr alimentar a los 9 billones de personas que habitarán el mundo para el año 2050, según estima la Organización de las Naciones Unidas (ONU); y afirmó que, para poder alimentar al planeta, la producción mundial de cultivos debe aumentar a un ritmo de 1.6% por año, cuando actualmente presenta un incremento de 1% por año.

Asimismo, destacó que otro reto en la agricultura es mantener, preservar e incrementar la materia orgánica en el suelo, pues actualmente, debido a la deforestación y contaminación de éstos, el cambio climático ha generado sequías e inundaciones frecuentes, reducción del contenido de carbono en el suelo, así como una influencia negativa en la nutrición, los microbiomas y los micronutrientes de las plantas, razón por la que el cese de estas prácticas debe ser considerada una responsabilidad mundial, y ahondó en la secuestración del carbono como una alternativa para mitigar el cambio climático.

“El secuestro del carbono restaura el suelo degradado, aumenta la producción de biomasa, purifica las aguas superficiales y las subterráneas, y reduce la tasa de enriquecimiento de bióxido de carbono atmosférico”, explicó Sanjaya Rajaram. Así, el desafío más importante para la agricultura en el futuro es mantener el carbono en el suelo, los bosques y los océanos, en lugar de hacerlo en la atmósfera; ello aumentaría la capacidad de las actividades microbianas del suelo y posibilitaría un mejor uso de los micronutrientes.

Investigador enfocado en el estudio del trigo, el doctor Rajaram habló también de la función de las fincas familiares y su impacto en la disponibilidad de alimentos y la nutrición, y expresó que, si bien 2,500 millones de personas viven de la agricultura familiar, las inversiones públicas son insuficientes para llevar la tecnología (como maquinaria y semillas mejoradas) a los pequeños agricultores.

La investigación y el trabajo de campo del doctor Rajaram comenzaron en el CIMMYT en 1969, cuando trabajó con Norman E. Borlaug en los campos experimentales de El Batán, Toluca y Ciudad Obregón. Rajaram implementó una expansión importante del ingenioso enfoque de lanzamiento de Borlaug a escala mundial desde México, enfatizando una amplia adaptación de nuevas plantas a diferentes condiciones climáticas y de suelo, calidad de grano superior y aumentando la resistencia a las enfermedades y plagas que habían devastado los cultivos de los productores.

Después de 33 años en el CIMMYT, incluyendo siete como director del Programa Global de Trigo, Rajaram se unió al Centro Internacional de Investigación Agrícola en las Áreas Áridas (ICARDA) como director de Gestión Integrada de Genes. Durante su distinguida carrera, dio lugar a la liberación de más de 480 variedades de trigo en 51 países, que se cultivan en más de 58 millones de hectáreas en todo el mundo.