Construyendo nuevos imaginarios sociales a través de la equidad de género y la inclusión social con el Proyecto Buena Milpa Guatemala

• Con el propósito de sensibilizar y de fortalecer los conocimientos en temas sociales, se desarrolló el primer taller “Equidad de género, inclusión social y nuevas masculinidades”, dirigido a líderes y lideresas de seis organizaciones locales.

Por: Nadia Waleska Rivera, coordinadora de Comunicación del Proyecto Buena Milpa Guatemala.

13 de abril de 2018.

331 n5BuenaMIlpaImaginariosGuatemala.- Cambiar la realidad social e imaginar una sociedad diferente, sin problemas de exclusión social, económica, política y étnica, y buscar la equidad de género en la población desde los mismos actores del desarrollo se ha convertido en un reto en la actualidad.

Con el propósito de sensibilizar y de fortalecer los conocimientos en temas sociales, se desarrolló el primer taller “Equidad de género, inclusión social y nuevas masculinidades”, dirigido a líderes y lideresas de seis organizaciones locales de base, agremiadas a la Asocuch y apoyadas por el Proyecto Buena Milpa Guatemala.

La actividad tuvo una duración de dos días. La mayoría de los participantes eran gerentes, técnicos locales, presidentes, representantes legales e integrantes de las comisiones de la mujer, entre otros directivos y directivas de Cooperativa San Bartolo, Cooperativa Joya Hermosa, Asociación ICUZONDEHUE, Asociación ADIPY, Asociación ADAT y Asociación ADINUT, las cuales radican en los municipios de Todos Santos Cuchumatán, Chiantla y Concepción Huista, todos del departamento de Huehuetenango.

El objetivo principal de este evento es fortalecer la equidad de género y la inclusión social dentro de las organizaciones antes mencionadas, para que quienes las dirijan repliquen los conocimientos adquiridos. La apuesta es que estos líderes, como cabeza de organización y tomadores de decisiones, sean quienes den el ejemplo de una verdadera conciencia social sobre estos temas para que se logre alcanzar el desarrollo integral en las comunidades donde intervienen, indicó Berta Pérez, coordinadora de Organización Social de Asocuch.

La primera parte del taller fue desarrollada por Nadia Rivera, coordinadora de Comunicación e Inclusión Social del Proyecto Buena Milpa, quien abordó los tipos de exclusiones que existen en Guatemala, los cuales dan como fruto pobreza, desigualdad, discriminación, desnutrición y marginación de grupos específicos de la sociedad, quienes en su mayoría habitan el área rural y son —en un alto porcentaje— pertenecientes a las comunidades indígenas donde la mayoría de las organizaciones interviene. Para los participantes no fue difícil identificar esta problemática tan compleja y común, la mayoría indicaba que los guatemaltecos aún están dormidos, porque siguen permitiendo que la exclusión social, política, económica y étnica impacte a las comunidades rurales y, principalmente, a los productores y campesinos.

Como seguimiento al tema de exclusión/inclusión se desarrolló la temática del sistema sexo-género, haciendo referencia a las formas de relación establecidas entre mujeres y hombres en el seno de una sociedad; las diferencias físicas y biológicas que los distinguen; y las relaciones actuales producidas bajo un sistema de poder que define condiciones sociales distintas para mujeres y hombres, en razón de los papeles y funciones que les han sido asignados socialmente y de su posición social como seres subordinados o seres con poder sobre los principales recursos. En este espacio se pudo determinar que actualmente se sostiene una relación desigual de poder entre mujeres y hombres, lo cual no permite el desarrollo, porque sigue predominado una cultura machista y patriarcal que afecta principalmente a las mujeres; un ejemplo claro es que en 1965 se dio espacio de participación política a mujeres, hoy hay mujeres diputadas, pero esto no significa que representa los intereses de las mujeres, sino que se sigue respondiendo y manteniendo el sistema machista estructural.

Por su parte, el psicólogo Raúl López Rivera, representante del Programa de Prevención y Erradicación de la Violencia Intrafamiliar (Propevi), instancia adscrita a la Secretaría Presidencial de la Mujer (Seprem), desarrolló el tema de nuevas masculinidades, manifestando que desde este programa se debe atender a la familia, especialmente a los hombres, en relación con la reeducación para erradicar y prevenir la discriminación y la violencia contra las mujeres, basados en los Acuerdos de Paz, la Convención de CEDAW y la Convención de Belém Do Pará.

Con el desarrollo de estos talleres, se espera lograr relaciones de igualdad y paridad en la familia, entre hombres y mujeres, porque el modelo machista o patriarcal androcéntrico no es una pertenecía de sexo, sino que se debe a la educación, y no tiene que ver con el hecho de que el cuerpo sea de mujer u hombre.

En 2008 se crea la ley de femicidio, la cual tipifica la violencia contra la mujer como un delito penal. Actualmente, se siguen dando casos de violencia, pero ya son sancionados con privación de la libertad. En la Convención de CEDAW el estado de Guatemala se comprometió a tomar medidas legales —y de todo tipo— a nivel de Estado para modificar esas relaciones desiguales de poder. En el segundo apartado de la ley antes mencionada se estipula claramente que la violencia es producto de las relaciones desiguales de poder, porque el hombre manda y la mujer obedece, y cuando no obedece, el hombre cree que tiene derecho a lastimarla; por lo tanto, el trabajo es con todos los seres humanos, a nivel de familia y como individuos en la sociedad. En conclusión, todos somos iguales y debemos ser respetuosos de los derechos humanos.

Con este taller se espera dar seguimiento y complemento a la política de género existente en cada organización, debido a que se está realizando mucho trabajo en los temas productivo y ambiental, pero la parte social también es muy importante si se quiere lograr un verdadero desarrollo rural.